martes, 6 de abril de 2010

Exbeariment


Los osos son uno de las subcategorías dentro del mundo gay más taxonomizadas; su origen, además se encuentra bien registrado (la apertura de The Lone Star Saloon en San Francisco). La idea original era muy sencilla, una especie de protesta contra el clean cut, ese aspecto de twink eterno, que se puso de moda a finales de los años 80 (en parte debido a la aparición del SIDA). Sin embargo, los paradigmas estéticos han cambiado y los osos han simentado bien su propio terreno; así, con esa afición por la taxonomía que parece emargarnos tanto, se han subcategorizado a niveles incomprensibles para los no iniciados. Josh Rotter, que admite nunca haber besado a nadie con una barba, se aventura a intentar entender este submundo y hace una categorización divertida y un poco mal informado (un lobo no es un oso con canas –eso es un oso polar– sino uno musculoso). Si quieres leer su artículo completo puedes hacerlo en The Bold Italic.

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Bears are one of the groups with more categories amog gay categorization; their origin is well documented (we first heard of them with the opening of The Lone Star Saloon in San Francisco). Originally they were a non-comformist stand against that eternal clean cut look promoted in the late 80s—partly because of the AIDS epidemy. However, aesthetic paradigms have changed since, and bears have stablished very well their niche—and built such a intrincate taxonomy that it could sound like non-sensical jibberish for newcomers. Josh Rotter, who admits to never have kissed a bearded man, tried to understeand this specific world and created a fun although somewhat false (wolfs are not polar bears) guide to it. If you want to read his whole article you can do it at The Bold Italic.