lunes, 2 de marzo de 2009

Jeff Burton


La primera fotografía que vi de Jeff Burton fue en el Carillo Gil, allá por el 2000, bueno, no vi sólo una sino más o menos cincuenta y la experiencia fue una explosión en mi cabeza, en mi memoria y en mis pantalones. Era la primera vez que presenciaba decencia y sutileza en la pornografía, que experimentaba la mezcla entre moda, pornografía y las bellas artes. Un fotógrafo había capturado esa sensualidad que se esconde en todas partes y matizaba la crudeza explícita del porno.
Después de su muestra en el museo Carrillo Gil, pude observar su grandioso ascenso hasta la cima de fama, su trabajo se publicaba en todas partes, revistas, diarios, Internet, libros. Me volví su seguidor y encontré en Tower records, cuando todavía existía, su magnífico libro Dreamland. Este libro contiene aquellas imágenes que yo había visto en la galería y unas cuantas más, todas reunidas como una parodia a Hollywood y a la peligrosa atracción que ejerce sobre los jóvenes con grandes sueños pero con frágiles talentos y un pensamiento ingenuo.
Tras la cúspide vino el silencio, el fotógrafo no dejó la pornografía, trabajó con Kris van Assche en una de sus campañas, publicó silenciosamente otro libro y el mundo del arte se cansó, lo abandonó para dejarlo en manos de las faggazines, como Anal, en donde todavía lo recordamos.

Por cierto: Denuncio a Dolce & Gabbana por pirateárselo vilmente en varias fotografías de sus campañas. Prometo escanear las pruebas.