viernes, 28 de septiembre de 2007

Revista Vieja











Hace pocos días me encontré con una revista vieja, la misma que yo tuve por mucho tiempo escondida entre el colchón y la base de mi cama. Recuerdo que con ella empecé a masturbarme, quizá sobre ese papel viejo que he vuelto a tener en mis manos queden todavía los cadáveres de mis primerísimos espermas. No quise hojearla en casa de mi mamá, todavía sentía pena de que ella pudiera ver esa "pornografía" con la que yo disfruté tanto hace ya bastantes años. La robé escondiéndola enmi espalda, atorada en mi pantalón. Agradecí al destino que haya puesto de nuevo esa revista en mis manos y me largué de inmediato hacia mi departamento para ver si lo que antes disfrutaba tanto surtía los mismos efectos ahora. Casi en seguida, al llegar a mi casa, comencé a hojearla y resultó ser mucho mejor de lo que yo esperaba. No sé que ha pasado ahora pero creo que las revistas han dejado de ser tan sexualmente magnéticas. En estos tiempos sólo podemos ver hombres escuálidos, que lucen casi muertos e inexpresivos, y que incitan muy poco a que nuestros penes se levanten. –Al menos, ya no lo logran con el mío.–
La publicidad principalmente era lo más erótico, las imágenes tienen una especie de ingenuidad sexual que definitivamente prende. Entonces, saqué mi cosota, y, al igual que hace años, comencé a masturbarme.